STAMATA REVITHI, ALIAS “MELPOMENI"

 Por: Athanasios Tarasouleas

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Cuando el Comité Internacional Olímpico decidió aceptar la propuesta del miembro de la Academia Francesa, Michel Bréal, de incluir la carrera del maratón como una prueba deportiva en los primeros Juegos Olímpicos modernos celebrados en 1896 en Atenas, nadie podía imaginarse entonces que se convertiría en la prueba de atletismo por excelencia.

 En cuanto se anunció que los participantes correrían por el camino histórico desde Maratón hasta Atenas, una distancia de 40 kilómetros. Se despertó el interés de todo el mundo y, muy especialmente de los griegos. Esta prueba se asoció inmediatamente con la leyenda del soldado ateniense que volvió corriendo a Atenas después de la batalla de  Maratón para comunicar la buena nueva con las famosas palabras: "Hemos ganado" tras la cual expiró.

 Muchos griegos y extranjeros quisieron tomar parte en la carrera, entre ellos una mujer que insistió con todas sus fuerzas en que se le dejara correr desafiando la firme negativa del Comité Organizador.

 Se llamaba Stamata ( o Stamatia) Revithi, habia nacido en Syros y corrió extraoficialmente el sábado 30 de marzo de 1896 en un tiempo de cinco horas y media. Era una mujer de unos treinta años , aunque parecía mucho más vieja, rubia, con muchas arrugas, huesos afilados y unos ojos grandes y expresivos que parecían querer escaparse de aquel cuerpo desgastado por la pobreza.  Vivía en el Pireo y tenía un hijo de 17 meses,  habiendo perdido otro de siete años la Navidad anterior.

 Como cuenta una publicación de aquella época, decidió buscar fortuna en Atenas. Al no tener dinero, se fue a pie con su hijo en brazos. En el camino se encontró con un joven que caminaba en el mismo sentido. El joven la miró extrañado y le preguntó:

         ¿Dónde vas?

        A Atenas

        ¿Pero, por qué a pie y con un niño en brazos?

        No tengo dinero, contestó

        Pues corre en el maratón, le sugirió el joven y le dio una limosna.

 A partir de aquel momento el maratón se convirtió en  su única obsesión. Era una mujer fuerte y estaba convencida de que podía ganar, incluso a los hombres. Pero no sabia que hacer para correr como la única competidora.

 Cuando se enteró que una mujer americana residente temporalmente en Grecia quería correr, se presentó al Comité Organizador y suplicó que se le dejara correr en el maratón. El Comité adujo que había expirado el plazo de inscripción , así que Stamata Revithi decidió correr sola.

 La víspera de la gran carrera, el jueves 28 de marzo, casi todos los participantes se reunieron en el pequeño pueblo de Maratón. Siete de ellos esperaban  en la entrada de la fonda Trofeo de Mílciades, ente ellos Stamata Revithi que había llegado en carro y había acampado cerca del lugar de salida de la carrera.

 Enseguida, se convirtió en la “famosa corredora de maratón” a quién qwuería ver todos los periodistas. Incluso el alcalde el pueblo, Sr Koutsoyannopoulos , le ofreció su hospitalidad Sus ojos brilaban cuando contestaba a los periodistas:

     ¿Vas a correr hasta Atenas?

      Competiré. Si el Comité no me permite correr con los demás, lo haré sola.

      ¿ Cuánto tardarás?

       Tres horas y media. Y añadió inmediatamente: Quizás menos. He soñado que tenía un delantal  lleno de almendros de oro. ¿ Quién sabe? He puesto en ello todo mi corazón y espero que mis pies aguantarán.

       Me temo que entres en el estadio cuando los espectadores ya se hayan marchado, bromeó un nativo de Halandri que también corría en el maratón.

       No despreciarnos a las mujeres cuando vosotros los hombres habéis sido despreciados por los americanos, fulminó Revithi haciendo callar al corredor. Revithi añadió que no iba a comer nada al día siguiente:

      ¿ Podrás aguantar?le preguntaron los periodistras.

       Desde luego que si. He pasado muchas noches sin comer ni un pedazo de pan con mi hijo.

 Sus ojos hundidos adquirieron una mirada salvaje. Correría en combinación recogida a la altura de las rodillas, con sus manos en el pecho. La gente se sentiría orgullosa al verla.

 El viernes 29 de marzo de 1896 por la mañana, Stamata Revithi pidió al viejo Pope del maratón, Yanni Velioti, que rezara una oración por ella para que llegara rápida al estadio. El Pope le contestó que rezaría en la Iglesia de San Juan pero sólo para los atletas “oficiales”.

 Al final, Stamata Revithi no corrió el maratón con los hombres pues se fió de la sugerencia del Comité que le prometió que podría competir el viernes siguiente con un grupo de mujeres americanas. La carrera no llegó a correrse nunca.

 Pero el sábado 30 de marzo de 1896 poco antes de las ocho de la mañana, Stamata Revithi estaba preparada para correr el maratón sola. Antes de tomar la salida, apuntó la hora en un papel que fue firmado por el maestro, el alcalde y el juez de maratón. Empezó la carrera a las ocho en punto y tras correr a buen ritmo, llegó sudorosa y cubierta de polvo a la una y media a las inmediaciones del actual Hospital  Evangelismo donde se encontró a unos funcionarios a los que les pidió que les firmara un documento certificando la hora de su llegada a Atenas. 

      ¿Por qué se ha pegado usted esta paliza?, le preguntaron.

      Para que el Rey le busque un puesto de trabajo a mi hijo cuando sea mayor. Ahora mismo me voy a hablar con Timoleón Filimón (el secretario del Comité Olinpico Helénico) para que sepa el tiempo que he tardado desde maratón y decirle que estoy dispuesta a competir con quién quiera.

     ¿Ha corrido rápida?

     ¡Si me llega usted a ver! Me paré en varias tiendas del camino, sino habría terminado en tres horas como mucho. Ahora me voy directamente a ver a Timoleón Filimón.

 Y, cogiendo los zapatos que se caían en pedazos, se encaminó hacia Atenas.

Por todo ello, se puede concluir que Stamanta Revithi terminóla histórica carrera Maratón-Atenas de los primeros juegos Olímpicos en 1896. Unos estudios posteriores sobre Stamanta Revithi, que quizás utilizó el nombre de Melpomeni, han descubiertoque el  diario Estia del sábado 23 de marzo de 1896 se refiere a “la corredora Stamanta Revithi, esa extraña mujer que, habiendocorrido hace unos días el maratón como un entrenamiento, quiere competir pasado mañana. Hoy ha venido a nuestras oficinas y ha dicho “que silos zapator me molestan, correré descalza”.

 Un periodista de dicho periódico se refiere “a la conocida corredorade maratón Stamanta Revithi”, de modo que podemos concluir otra vez que corrió efectivamente la referida carrera de maratón (citada en Estia del 23,03,1896 y en Asty del 30,03,1896). Además, el 1 de marzo de 1896, un periódico local informó que una mujer y su niño se habían inscrito  para la carrera del maratón . Por si fuera poco, el  Messager  d´Athenes del 2 de marzo de 1896 escribió que “a principios de marzo, una mujer activa y obstinada corrió de prueba el corrido clásico sin pararse más que unos instantes para comerse unas naranjas “. Desgraciadamente, no se hace referencia por ningún lado  al nombre de la mujer. Bastante tiempo después, fuentes extranjeras confirmaron que su nombre era Melpomeni, pero todo hace pensar que se trata de Stamata Revithi . No está claro porque surgió el nombre Melpomeni ; quizás Revithi tenía dos nombres o quizás por razones desconocidas se le atribuyó el nombre de la musa Melpomeni. La descripción del periodista sobre la mujer no identificada corresponde a la de Revithi lo que confirma la teória de que se trata de la misma persona. El nombre de Melpomeni no se cita en la prensa de aquel año mientras que el de Revithi aparece varias veces (Acropolis del 29,03 y 31,03; Asty del 30,03 y 12,04; Estia 23,03 1896) .

 El hecho incontestable es que una mujer griega corrió extraoficialmente la carrera de maratón el 30 demarzo de 1896 y que su nombre era Stamanta Revithi. A pesar de la reacción del Comité Organizador y de los prejuicios sociales de la época está valiente mujer terminó el maratón el cinco horas y treinta minutos. La dificultad con que se topaban las mujeres atletas de entonces sorprende menos cuando sabemos que no se autorizó tampoco a participar en la carrera a un Pope de Livadia, Spyros Matzakos, a pesar de su enorme interés. El diario Estia del 6 de marzo de 1896 informa que no solo no se le permitió correr sino que el Santo Sínodo cursó instrucciones a la diócesis  de Livadia para que le sancionara como ejemplo para los demás.

 Desgraciadamente este logro único de la corredora de maratón griega no consiguió el reconocimiento internacional que se merecía. Mucho después, a principios de siglo, las mujeres atletas ganado terreno hasta llegar al puesto que ocupan en la actualidad.

 ** El presente trabajo fue extraído de la Revista Olímpica, XXVI-17, Octubre-Noviembre de 1997.  Su autor es miembro de la Sociedad Internacional de Historiadores Olímpicos (ISOH). 

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